(4 Porciones)

Para la masa

300 g de harina

2 huevos

4 yemas

1/2 cucharadita de sal

Para el relleno

200 g de ricota

150 g de jamón cocido

50 g de queso

parmesano rallado

Para la masa

300 g de harina

2 huevos

4 yemas

1/2 cucharadita de sal

Para el relleno

200 g de ricota

150 g de jamón cocido

50 g de queso

parmesano rallado

Verter la harina sobre la superficie de trabajo y realizar un hueco en el centro con la mano o con ayuda de 1 cuchara. Colocar en el centro los huevos, las yemas y la sal. Mezclar estos ingredientes centrales con un tenedor o cuchara.

Con las manos, repartir harina exterior sobre la masa, de afuera hacia adentro. Apretar con fuerza para compactar. Si la masa no admite toda la harina y resulta difícil mezclar los ingredientes, añadir agua de a media cucharada por vez, en el centro de la masa. Mezclar el agua con la masa usando ambos pulgares. Doblar la masa y amasarla con el resto de la harina.

En este momento comienza el verdadero proceso de amasado. Heñir la masa con el puño, doblar de nuevo, heñirla y amasar hasta conseguir una masa lisa, consistente y uniforme. Hacer un bollo, envolver con papel film y dejar reposar durante 1 hora antes de utilizar.

Mezclar en un bol el requesón con el jamón cocido procesado y el queso parmesano rallado. Condimentar con poca sal, pimienta y nuez moscada a gusto. Reservar.

Estirar la masa para pasta rellena de manera que quede muy delgada y cortar 2 planchas de 50 x 30 cm. Marcar con una regla o con el rodillo marcador, una cuadrícula de cuadrados de 5 cm de lado en una de las planchas. Depositar una porción de igual tamaño del relleno de requesón en el centro de cada cuadrado. Tapar con la otra plancha y presionar alrededor del relleno para cerrar.

Cortar cuadrados de 5 cm de lado con una rueda ondulada y una regla. Colocar los ravioles resultantes sobre un lienzo espolvoreado con harina. Cocer la pasta en abundante agua hirviente con sal, durante 4 o 5 minutos. Retirar con una espumadera. Sazonar con salsa a su gusto.



Verter la harina sobre la superficie de trabajo y realizar un hueco en el centro con la mano o con ayuda de 1 cuchara. Colocar en el centro los huevos, las yemas y la sal. Mezclar estos ingredientes centrales con un tenedor o cuchara.



Con las manos, repartir harina exterior sobre la masa, de afuera hacia adentro. Apretar con fuerza para compactar. Si la masa no admite toda la harina y resulta difícil mezclar los ingredientes, añadir agua de a media cucharada por vez, en el centro de la masa. Mezclar el agua con la masa usando ambos pulgares. Doblar la masa y amasarla con el resto de la harina.



En este momento comienza el verdadero proceso de amasado. Heñir la masa con el puño, doblar de nuevo, heñirla y amasar hasta conseguir una masa lisa, consistente y uniforme. Hacer un bollo, envolver con papel film y dejar reposar durante 1 hora antes de utilizar.



Mezclar en un bol el requesón con el jamón cocido procesado y el queso parmesano rallado. Condimentar con poca sal, pimienta y nuez moscada a gusto. Reservar.



Estirar la masa para pasta rellena de manera que quede muy delgada y cortar 2 planchas de 50 x 30 cm. Marcar con una regla o con el rodillo marcador, una cuadrícula de cuadrados de 5 cm de lado en una de las planchas. Depositar una porción de igual tamaño del relleno de requesón en el centro de cada cuadrado. Tapar con la otra plancha y presionar alrededor del relleno para cerrar.



Cortar cuadrados de 5 cm de lado con una rueda ondulada y una regla. Colocar los ravioles resultantes sobre un lienzo espolvoreado con harina. Cocer la pasta en abundante agua hirviente con sal, durante 4 o 5 minutos. Retirar con una espumadera. Sazonar con salsa a su gusto.