(8 Porciones)

7 g de gelatina sin sabor hidratada en

50 ml de agua fría

500 ml de leche

7 yemas

125 g de azúcar

Unas gotas de esencia de vainilla

250 ml de crema de leche

Base de galletas de vainilla

Frutas frescas, cantidad necesaria para decorar

7 g de gelatina sin sabor hidratada en

50 ml de agua fría

500 ml de leche

7 yemas

125 g de azúcar

Unas gotas de esencia de vainilla

250 ml de crema de leche

Base de galletas de vainilla

Frutas frescas, cantidad necesaria para decorar

Colocar la leche en una olla sobre fuego suave y calentar hasta que hierva. Aparte, mezclar ligeramente las yemas con el azúcar con ayuda de una cuchara o una espátula.

Agregar la leche caliente sobre el batido de yemas y mezclar. Llevar nuevamente al fuego hasta que la preparación cubra la cuchara o alcance una temperatura de 85 °C. Agregar la gelatina en forma de hilo y mezclar bien para integrar. Colar.

Retirar la preparación del fuego y enfriar un poco a baño María inverso. Es fundamental que la mezcla no empiece a solidificarse. De ocurrir esto, calentar sobre fuego suave a baño María hasta que se vuelva a disolver. Perfumar con la esencia de vainilla e integrar. Batir la crema a medio punto y agregarla a la preparación de yemas con movimientos envolventes.

Cubrir los bordes con las galletas de champaña.

Verter por encima la mezcla anterior. Extenderla con una espátula de ser necesario. Llevar la torta al refrigerador durante unas horas, hasta que la crema esté firme y fría.

Retirar del refrigerador. Para decorar la torta, colocar por encima las frutas frescas limpias, secas y cortadas en trozos o gajos.



Colocar la leche en una olla sobre fuego suave y calentar hasta que hierva. Aparte, mezclar ligeramente las yemas con el azúcar con ayuda de una cuchara o una espátula.



Agregar la leche caliente sobre el batido de yemas y mezclar. Llevar nuevamente al fuego hasta que la preparación cubra la cuchara o alcance una temperatura de 85 °C. Agregar la gelatina en forma de hilo y mezclar bien para integrar. Colar.



Retirar la preparación del fuego y enfriar un poco a baño María inverso. Es fundamental que la mezcla no empiece a solidificarse. De ocurrir esto, calentar sobre fuego suave a baño María hasta que se vuelva a disolver. Perfumar con la esencia de vainilla e integrar. Batir la crema a medio punto y agregarla a la preparación de yemas con movimientos envolventes.



Cubrir los bordes con las galletas de champaña.



Verter por encima la mezcla anterior. Extenderla con una espátula de ser necesario. Llevar la torta al refrigerador durante unas horas, hasta que la crema esté firme y fría.



Retirar del refrigerador. Para decorar la torta, colocar por encima las frutas frescas limpias, secas y cortadas en trozos o gajos.