(1 Porciones)

500 g de sardinas

Sal fina, a gusto

2 cdas de aceite

Orégano

Pimienta

Aceite de oliva, cantidad necesaria

500 g de sardinas

Sal fina, a gusto

2 cdas de aceite

Orégano

Pimienta

Aceite de oliva, cantidad necesaria

Para limpiar las sardinas, retirar las tripas, la cabeza, la cola y las escamas. Lavar muy bien.

Abrir las sardinas por el lomo y retirar las espinas con sumo cuidado.

Condimentar las sardinas limpias con abundante sal y deje escurrir durante 30 minutos sobre un colador.

Calentar el aceite de oliva en una sartén. Freír las sardinas durante 2 minutos de cada lado. Escurrir el exceso de aceite sobre papel de cocina. Coloque las sardinas fritas dentro de un frasco esterilizado. Agregue la pimienta y el orégano y cubra con aceite de oliva. Tapar herméticamente el frasco y reservar en un lugar fresco y oscuro.



Para limpiar las sardinas, retirar las tripas, la cabeza, la cola y las escamas. Lavar muy bien.



Abrir las sardinas por el lomo y retirar las espinas con sumo cuidado.



Condimentar las sardinas limpias con abundante sal y deje escurrir durante 30 minutos sobre un colador.



Calentar el aceite de oliva en una sartén. Freír las sardinas durante 2 minutos de cada lado. Escurrir el exceso de aceite sobre papel de cocina. Coloque las sardinas fritas dentro de un frasco esterilizado. Agregue la pimienta y el orégano y cubra con aceite de oliva. Tapar herméticamente el frasco y reservar en un lugar fresco y oscuro.