(12 Porciones)

6 yemas

200 g de azúcar

50 g de almidón

de maíz

750 ml de leche

Ralladura de 1 limón

1 rama de canela

Azúcar, para

Espolvorear

6 yemas

200 g de azúcar

50 g de almidón

de maíz

750 ml de leche

Ralladura de 1 limón

1 rama de canela

Azúcar, para

Espolvorear

Mezclar las yemas con el azúcar y reservar. Disolver el almidón de maíz en ¼ de la leche y reservar. Por otra parte, calentar el resto de la leche con la ralladura de limón y la rama de canela. Cuando rompa el hervor, retirar el limón y la canela.

Verter la leche hirviendo sobre la mezcla de yemas.

Volcar la preparación en la olla que se utilizó para calentar la leche. Añadir el almidón de maíz disuelto y cocinar a fuego bajo hasta que la preparación espese. Verter la preparación dentro de moldes individuales. Dejar enfriar.

Espolvorear la superficie de la crema con azúcar. Quemar con un soplete para repostería, de modo que se forme un caramelo sobre la superficie. Si no cuenta con un soplete, el procedimiento puede realizarse con una cuchara de metal caliente. Tomar el extremo de la cuchara con un lienzo, calentar con cuidado sobre el fuego de la hornilla y apoyar sobre el azúcar para quemarla. De ser necesario, reiterar hasta lograr el dorado. Dejar enfriar unos minutos y servir.



Mezclar las yemas con el azúcar y reservar. Disolver el almidón de maíz en ¼ de la leche y reservar. Por otra parte, calentar el resto de la leche con la ralladura de limón y la rama de canela. Cuando rompa el hervor, retirar el limón y la canela.



Verter la leche hirviendo sobre la mezcla de yemas.



Volcar la preparación en la olla que se utilizó para calentar la leche. Añadir el almidón de maíz disuelto y cocinar a fuego bajo hasta que la preparación espese. Verter la preparación dentro de moldes individuales. Dejar enfriar.



Espolvorear la superficie de la crema con azúcar. Quemar con un soplete para repostería, de modo que se forme un caramelo sobre la superficie. Si no cuenta con un soplete, el procedimiento puede realizarse con una cuchara de metal caliente. Tomar el extremo de la cuchara con un lienzo, calentar con cuidado sobre el fuego de la hornilla y apoyar sobre el azúcar para quemarla. De ser necesario, reiterar hasta lograr el dorado. Dejar enfriar unos minutos y servir.