(20 Porciones)

325 g de harina

80 g de harina de

almendras

80 g de coco rallado

1 pizca de sal

150 g de azúcar flor

325 g de mantequilla

400 g de manjar blanco

para repostería

300 g de baño de

chocolate amargo

de repostería

325 g de harina

80 g de harina de

almendras

80 g de coco rallado

1 pizca de sal

150 g de azúcar flor

325 g de mantequilla

400 g de manjar blanco

para repostería

300 g de baño de

chocolate amargo

de repostería

Procesar las harinas, el coco, la sal, el azúcar flor, la mantequilla fría en trozos grandes hasta formar una masa. Reservar en la heladera, envuelta en papel film, por una hora.

Retirar y estirar la masa con el bolillo sobre una superficie ligeramente enharinada hasta que tenga tres milímetros de espesor.

Con un cortante de siete centímetros de diámetro, cortar círculos de masa. Distribuirlos en una bandeja para horno engrasada. Cocinar en horno precalentado, a temperatura moderada, 180 °C, hasta dorar apenas. Retirar y dejar enfriar.

Poner el manjar blanco en una manga de repostería. Disponer una porción abundante en el centro de cada círculo, a modo de cono, formando un pico.

Derretir el chocolate amargo a baño María. Tomar los conos por la base y sumergirlos en él. Dejar escurrir.

Dejar secar los conos sobre una rejilla.



Procesar las harinas, el coco, la sal, el azúcar flor, la mantequilla fría en trozos grandes hasta formar una masa. Reservar en la heladera, envuelta en papel film, por una hora.



Retirar y estirar la masa con el bolillo sobre una superficie ligeramente enharinada hasta que tenga tres milímetros de espesor.



Con un cortante de siete centímetros de diámetro, cortar círculos de masa. Distribuirlos en una bandeja para horno engrasada. Cocinar en horno precalentado, a temperatura moderada, 180 °C, hasta dorar apenas. Retirar y dejar enfriar.



Poner el manjar blanco en una manga de repostería. Disponer una porción abundante en el centro de cada círculo, a modo de cono, formando un pico.



Derretir el chocolate amargo a baño María. Tomar los conos por la base y sumergirlos en él. Dejar escurrir.



Dejar secar los conos sobre una rejilla.